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Coaching tree: Bill Belichick

Jue 11 Jun, 2020 - 17:06hs
Bill Parcells y Bill Belichick, juntos en las laterales. La dupla consiguió frenar la sequía de los Giants con dos anillos en la década del 80 y devolvió al equipo a un lugar de importancia, a la vez que ello cimentó la reputación de Belichick como una de las mentes defensivas más brillantes de la liga. / Foto: George Rose - Getty Images

Cuando uno menciona el nombre de Bill Belichick, el mejor discípulo de Bill Parcells, se lo suele hacer de modo reverente. Después de todo, se trata de uno de los mejores HC de la historia. Y aquí, vamos a examinar brevemente cómo fue su camino de vida en la NFL.

Sus inicios

Belichick comenzó su carrera con los entonces Colts de Baltimore en la temporada de 1975. Ted Marchibroda lo contrató para ser su asistente personal, gracias a una intervención de su padre, Steve Belichick, legendario scout del equipo universitario de la academia de la Marina estadounidense. Desde sus inicios, el joven Bill se destacó por su ética de trabajo, deseoso de aprender todo lo que pudiera sin importar el esfuerzo que ello implicara.

Un año después, Belichick se unió a los Lions de Rick Forzano, otro viejo conocido de su padre Steve, como su coach asistente de equipos especiales, el HC eventualmente le otorgó también responsabilidades sobre los tight ends. Forzano fue despedido tras apenas cuatro partidos, pero su reemplazo, Tommy Hudspeth, lo mantuvo en el equipo. Al año siguiente, Hudspeth lo asignó como coach de receptores. Sin embargo, el HC tampoco duraría mucho. Y así, Belichick cambió nuevamente de equipo: en 1978 pasó a ser coach asistente de equipos especiales y asistente defensivo en los Broncos de Denver, bajo el mando de Red Miller. Al igual que en sus pasos anteriores por Baltimore y Detroit, Belichick no se quedaría mucho tiempo en el equipo. Sin embargo, su gran oportunidad estaba por llegar.

Rumbo a la gloria con los Giants de Parcells

En 1979, Ray Perkins fue nombrado HC de los New York Giants. Allí, Ernie Adams, uno de sus asistentes, le sugirió contratar a un viejo conocido, en quien creía y sabía que tendría mucho éxito. Así es como Bill Belichick llegó a los Giants.

Su primer cargo allí fue como asistente defensivo y coach de equipos especiales, donde sorprendió al HC por su manejo con jugadores de nivel, pero que veían al joven asistente como alguien que no merecía su respeto. Allí tuvo su primer encuentro con quien sería su mentor más longevo, Bill Parcells.

Parcells se iría temporalmente del equipo antes de la temporada de 1980, cuando ya había aceptado previamente en ser el coordinador defensivo. Belichick pronto sería ascendido en defensa a coach de linebackers, el viejo cargo de Parcells. Sin embargo, este terminaría volviendo al equipo, y para 1983 se convirtió en su HC, tras el retiro de Perkins.

Durante ese tiempo, Belichick se ganaría el respeto de Parcells, una figura con una personalidad polarizante que contrastaba completamente con el perfil analítico y reservado de su subordinado. A pesar de la agresividad de Parcells, Belichick obtuvo su confianza, a tal punto que, cuando este fue nombrado coordinador defensivo, en 1985, en realidad ya había estado en los controles de dicha unidad desde hacía dos temporadas. Así, Belichick se convertía en un coach importante, con apenas 33 años.

Fue en este rol en el que Belichick encontraría sus primeros éxitos: al mando de jugadores talentosísimos como Lawrence Taylor, Harry Carson, Carl Banks, Pepper Johnson, Leonard Marshall y Everson Walls, que conformaban el “Big Blue Wrecking Crew”, Belichick conseguiría ganar el Super Bowl XXI, en donde los Giants vencieron a los Broncos de manera convincente, por 39 a 20, y repetiría en el Super Bowl XXV, partido en el que los Giants vencieron a los Bills por 20 a 19, en un final dramático.

Su hazaña más grande fue en la victoria del Super Bowl XXV, al cierre de la temporada de 1990. Belichick se dio cuenta de que la clave para detener a unos Bills imparables en ofensiva era obligar a que Jim Kelly, su mariscal estrella, lanzara lo menos posible. Belichick tuvo la nada envidiable tarea de convencer a sus estrellas de que tenían que dejar que Thurman Thomas corriera a gusto y piacere… y ellos decidieron confiar.

“Renunciaré a esto si Thurman Thomas corre para más de 100 yardas y perdemos”, fueron las palabras que Johnson le escuchó decir a Belichick en aquella oportunidad. Y tal como predijo, Thomas consiguió 135 yardas en 15 acarreos, y los Bills (cuyo coordinador ofensivo era el mismísimo Ted Marchibroda, quien le diera a Belichick su primer trabajo en la NFL) perdieron en la penúltima jugada, tras ese fatídico intento de gol de campo de Scott Norwood que se fue desviadoa la derecha. Así se consumó una de las victorias más icónicas en la historia del Super Bowl.

En ese juego, Belichick utilizó constantemente 8 jugadores en cobertura de pase, en diversos esquemas. Consiguió que Jim Kelly lanzara para apenas 212 yardas sin touchdowns. Mientras tanto, el ataque, liderado por el suplente Jeff Hostetler (quien reemplazó al titular, Phil Simms, lesionado durante la temporada regular) mantuvo la posesión por poco más de 40 minutos. Fue un trabajo de equipo perfecto. Y el plan de juego que Belichick formulara para el partido terminó en el Salón de la Fama.

Tras ese partido, Parcells decidió retirarse, aunque luego terminaría volviendo. Sin embargo, George Young, GM del equipo, no quiso saber nada respecto a la idea de que Belichick se convirtiera en el nuevo HC. Young desconfiaba de su coordinador defensivo por su personalidad y falta de tacto, en particular con la prensa, algo que puede verse incluso hoy en día. Por eso, Young decidió que el sucesor de Parcells sería Ray Handley.

Y así, pese a estar prácticamente en la élite de los coaches del deporte y de conseguir dos anillos, Belichick se quedaba sin trabajo, forzado a irse de un equipo del que no se hubiera separado nunca.

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