Lo mejor, lo peor y la sorpresa: Wild Card

14 de Enero de 2021
Indianapolis jugó bien pero quedó eliminado. / Foto: USA Sports Today

Pasó la primera semana de playoffs y con ella se nos ha ido la ronda de comodines, donde seis equipos quedaron eliminados de la contienda por el Super Bowl. Todos ellos tendrán que rever qué les faltó para llegar a la cita máxima del football americano la temporada que viene, pero es hora de repasar lo bueno, lo malo y la sorpresa de cada uno de ellos en el 2020.

Pittsburgh Steelers

Por Agustín Esposito
Varias cosas tendrán que cambiar en Pittsburgh. / Foto: USA Sports Today
LO BUENO:

Claramente lo mejor de este equipo fue la defensa, la cual le ayudó de manera constante a ganar partidos. Pero el funcionamiento en general fue muy bueno durante las primeras semanas de acción, quedándose como el último invicto en caer en la NFL. Las lesiones fueron desgastando a la defensiva, que mostró muchos huecos en diciembre y enero.

LO MALO:

Por lejos, el juego terrestre. Por consecuencia, la línea ofensiva en esta faceta. Steelers entraba a la temporada con un muy interesante comité de corredores en James Conner, Jaylen Samuels, Benny Snell y el novato Anthony McFarland. Ninguno de ellos logró elevar el nivel de un aspecto del juego que Pittsburgh extrañó mucho, pero el juego de su OL fue paupérrimo y dejó a demostrar que esa unidad necesita renovarse de cara a próximas temporadas.

LA SORPRESA:

Teniendo en cuenta lo mencionado antes sobre la línea ofensiva, parece increíble que la misma unidad se haya convertido en una de las mejores de la NFL en cuanto a la protección al pase. Ben Roethlisberger tuvo tiempo como nunca antes en su carrera, pero el ataque aéreo estaba tan engranado que a Big Ben le hacían falta poco más de dos segundos para desprenderse del ovoide. La sorpresa negativa es obvia: la manera en que terminó la temporada de los Steelers, luego del mejor arranque en la historia de la franquicia.

Tennessee Titans

Por Nicolás Trimboli
Titans falló ante Ravens. / Foto: Tennesse Titans
LO BUENO: 

Derrick Henry. Se le pagó como el mejor, y demostró serlo. Segundo año consecutivo que lidera a la NFL en yardas y en TDs por tierra. Pasa el tiempo y las defensas no encuentran la manera de frenar al tractor. Vital para el juego del equipo, que tiene muy en claro que debe establecer el juego terrestre para después pasar, por más que a veces con los acarreos alcanza para ganar los encuentros.

LO MALO: 

La defensa en zona roja. Este año la ofensiva de los Titans se vio muy bien en casi todos los partidos. Pero ya sabemos lo difícil que es afrontar los partidos definitorios cuando la defensa en general no está a la altura. Para colmo, si cada vez que el equipo rival logra llegar a la zona roja se va con puntos, se vuelve más difícil todavía. Esta es la principal cuenta pendiente de Vrabel para la temporada que viene.

LA SORPRESA: 

Corey Davis. En el año 2017 y con el pick 5 de la primera ronda, los Titans seleccionaron al receptor de Western Michigan esperando encontrar en él al próximo Antonio Brown. Pasó años muy malos hasta que en 2020 pudo explotar y demostrar que es el jugador que los Titans fueron a buscar. Terminó la temporada con 65 recepciones, 984 yardas y 5 TDs, siendo un complemento excelente para AJ Brown. Si se queda en la franquicia (que no hizo uso de su opción de 5to año), hay futuro garantizado en la posición de receptor.

Indianapolis Colts

Por Agustín Diaz
Los Colts tienen para mejorar el año que viene. / Foto: USA Sports Today
LO BUENO:

Por suerte para Indianápolis más de un ítem se puede enmarcar en esta categoría: segunda temporada con récord ganador para Frank Reich, volvió a playoffs luego de un 2019 malo y Philip Rivers demostró que detrás de una buena línea que lo proteja todavía puede hacer algunas cosas interesantes. Pero, sin dudas, lo más relevante fue la aparición de Jonathan Taylor: el corredor rookie, elegido con la segunda selección de los Colts en el último draft (número 41 global), había arrancado el año lentamente, pero la lesión de Marlon Mack lo catapultó al rol de RB1. Y el egresado de Wisconsin no falló en demostrar todo lo bueno que puede llegar a ser, sobre todo con sus actuaciones durante el último tramo de la temporada regular. Terminó con 1.169 yardas terrestres (un promedio de 5,0 por intento) y 11 touchdowns.

LO MALO:

Es difícil sacarse de la mente la última imagen que quedó del equipo, que en la ronda de wild cards fue a jugar a la casa de unos Buffalo Bills que están entre los mejores de la NFL y no sólo dio batalla en un partido de una posesión de diferencia, sino que dejó la sensación de que si estaba un poco más fino, lo ganaba. ¿Por qué? Porque sobraron las oportunidades desperdiciadas en las que no se pudieron terminar los drives con puntos y también los drops, que fueron siete y letales. No todos los días un equipo termina con más de 450 yardas totales y su QB con dos touchdowns y ninguna intercepción, pero al irse a casa se llevan la derrota. Otro punto a mejorar es el pass rush, faceta del juego que otra vez volvió a quedar en el ‘debe’, quitando la muy buena incorporación de DeForest Buckner, quien lideró al equipo con 9.5 sacks y 26 golpes al mariscal rival.

LA SORPRESA:

Costó este apartado porque, en líneas generales, los jugadores de los que mucho se esperaba estuvieron a la altura y quizás no hubo tantos rookies, quitando a las elecciones altas del último draft (a quienes siempre se les va a pedir mucho), que hayan sorprendido con rendimientos inesperados. Pero si afinamos más el ojo, encontramos los casos del S Julian Blackmon y el K Rodrigo Blankenship. Blackmon se ensambló rápidamente a una unidad defensiva que venía necesitando un recambio en la zona profunda e hizo grandes partidos, cosa que en un momento hasta lo llegaron a catapultar a la conversación por el premio al Rookie Defensivo del Año. Nos dejó algunas jugadas espectaculares y seguramente seguirá aportando en los próximos años. En cuanto a Blankenship vale mencionar que en este agente libre no drafteado parecen haber encontrado la respuesta a largo plazo que necesitaban. El egresado de la universidad de Georgia, Hot-Rod, redondeó un muy buen primer año en la NFL con 43/45 en puntos extra y 32/37 en goles de campo.

Washington Football Team

Por Nicolás Pérez
WFT sorprendió a todos este año. / Foto: Washington Football Team
LO BUENO:

Si Washington llegó lejos, es por el magnífico trabajo de la defensa. Esta unidad, repleta de jugadores jóvenes (Chase Young, Daron Payne, Montez Sweat, Jonathan Allen, Cole Holcomb y Kamren Curl y Ronald Darby, entre otros), logró terminar con la cuarta mejor defensa en puntos permitidos entre los equipos de playoffs y fue la razón por la que el equipo se pudo mantener a flote contra rivales duros. El año que viene recuperarán a Landon Collins, y pueden agregar aún más talento en el draft y agencia libre. Este año fue un aviso de lo que se puede esperar en 2021.

LO MALO: 

Esto en realidad no es culpa del equipo, pero sí produjo mucha inestabilidad a lo largo de la temporada: los recambios de mariscales. Ron Rivera ya resolvió parcialmente el problema, cortando a Dwayne Haskins por malos resultados y casos de inconducta personal. Sin embargo, también se lesionaron Kyle Allen y Alex Smith, de modo que Taylor Heinicke (quien habría sido esencialmente el tercer mariscal) fue quien inició un partido de playoffs. Washington fue muy afortunado en superar este escollo por la pésima división en la que está, pero esta situación normalmente suele significar la no clasificación a playoffs. 

LA SORPRESA:

En un momento de la temporada, Washington estaba con marca de 2-7. Sin embargo, nunca se rindió y aprovechó los tropiezos de los demás equipos de la división. Además de las sorpresivas victorias contra Pittsburgh y San Francisco para pasar al frente en la semana 14, ventaja que no volverían a ceder. Esto también fue una muestra del cambio que Ron Rivera, quien pasó por un año difícil luchando contra un carcinoma maligno, había prometido traer a la franquicia desde el primer momento. A WFT le queda mucho para trabajar y mejorar de cara al año que viene, pero lo hecho en 2020 es un paso en la dirección correcta.

Chicago Bears

Por Leonardo Larusse
Trubisky, tal vez, se ganó quedarse en los Bears. / Foto: USA Sports Today
LO BUENO: 

La unidad defensiva sigue siendo de las mejores de la liga. Frenaron el prolífico ataque de New Orleans y sostuvieron al equipo en competencia todo el año. En la temporada regular, cada juego en el cual el ataque acompañó sin errores, fue victoria para los Bears. Las estadísticas finales dirán que solo permitieron 23,1 puntos por partido, sin embargo sólo convirtieron a favor 23,3. Quizás el saldo positivo se completa con el talento a disposición que tiene la plantilla: Mack, Fuller, Montgomery, Robinson y el mismo Trubisky. El desafío para 2021 será hacer que las piezas funcionen y encajen de la mejor manera.

LO MALO: 

Se terminó la temporada y todas las dudas que planteó la ofensiva durante el año quedaron sin respuestas. Chicago no sabe si tiene mariscal, si tiene head coach, y aun nadie puede asegurar cuáles serán sus prioridades en el próximo draft. La irregularidad fue dominante alternando semanas buenas con otras muy malas. Los Bears, que ganaron cinco de sus primeros seis juegos y luego perdieron seis en forma consecutiva, quedaron eliminados sin encontrar una verdadera identidad que sea base para la proyección de su futuro.

LA SORPRESA: 

Sin duda la clasificación a playoffs. En una división que tenía como principales candidatos a Vikings y Packers, Chicago supo tomar las oportunidades que le dio un calendario accesible para llevarse el último boleto a la postemporada. Durante la primera parte del año su récord de 5-1 era sorprendente para toda la liga, luego la realidad acomodó el récord a un 8-8 final, pero su victoria frente a Minnesota en la semana 16 hizo la diferencia a favor.

Seattle Seahawks

Por Leonardo Larusse
Seattle rindió de manera irregular este año. / Foto: USA Sports Today
LO BUENO: 

El equipo pareció recuperar su identidad defensiva. Algo similar a una Legion of Boom recargada se presentó cada fin de semana en la segunda mitad de temporada. Las adiciones de Jamal Adams y Carlos Dunlap dieron resultados y Seattle puede ilusionarse a futuro con esta unidad. El talento del ataque es innegable: Russell Wilson, DK Metcalf y Chris Carson son de verdad, pero sin línea ofensiva y con poca imaginación en el diseño de jugadas es difícil no volverse predecibles. 

LO MALO: 

El desbalance del equipo. En las primeras semanas, cuando la defensa hacía agua y dejaba huecos por todos lados, Wilson se calzaba el traje de MVP y sacaba victorias de la galera. Luego, cuando se hicieron los ajustes defensivos, el ataque desapareció. Los errores con el balón complicaron los juegos y secaron una ofensiva que con el paso de las fechas le costó cada vez más y más anotar puntos. Otra mala es las escasas selecciones de draft que tiene Seattle para este año.

LA SORPRESA: 

Más que sorpresa, una decepción: la eliminación temprana en la ronda de comodines ante Rams dejó un sabor amargo en la temporada de una franquicia que realmente aspiraba a más. Ya en varios juegos se veía un equipo endeble a punto de quebrarse, aun así hasta último momento existió la esperanza de que Russell Wilson se pusiera la capa de superhéroe. El sábado Seattle no supo resolver sus problemas ofensivos y nuevamente fue sorprendido, maniatado y vencido por el plan de juego de Sean McVay.


Redacción No Huddle

Redacción No Huddle

Nota realizada por la redacción de No Huddle.