Top 5 histórico: Detroit Lions

2 de Julio de 2021
Barry Sanders fue uno de los running backs más elusivos de toda la historia de la NFL. / Foto: Máximo Avance.

Las franquicias de la NFL han tenido a lo largo de la historia gran cantidad de jugadores destacados de los pueden sentirse orgullosos, tanto por su rendimiento dentro del campo de juego como su liderazgo fuera de él. En No Huddle les traemos a aquellos que de gran manera han representado los colores de su equipo. Hoy, los cinco mejores de los Detroit Lions en la historia.

Los Lions son uno de los equipos más antiguos de esta liga. Fundada en 1929, la franquicia ha ganado cuatro campeonatos, aunque el último fue hace más de 60 años. Desde entonces Detroit no ha logrado jugar un Super Bowl, pero esto no quita que haya tenido épocas de relativo éxito, como los 90’. En 91 años de historia, son muchos los jugadores que han marcado la historia de los ex Portsmouth Spartans.

Barry Sanders, RB

No solo es el mejor jugador de la historia de los Lions, sino también uno de los mejores running backs que ha visto esta liga. Sanders llegó a Detroit en 1989 y jugó toda su carrera en la franquicia, hasta 1998. Luego de esta temporada, con sólo 30 años, tomó la decisión de retirarse.

En sus diez años, fue parte de una de las épocas más exitosas de la franquicia después de la creación del Super Bowl. Entre sus logros, pueden destacarse el Rookie Ofensivo del Año en 1989 y el MVP de la NFL de 1997. Además, fue seis veces parte del primer equipo All-Pro y diez veces elegido para el Pro Bowl. Para apreciar su grandeza basta con mirar sus estadísticas de yardas ganadas por tierra: fue cuatro veces líder de la liga en este apartado y está quinto en la lista histórica de la NFL.

Pese a su baja estatura (1.73 m), sus 91 kg, principalmente distribuidos en sus piernas, le proporcionaban un centro de gravedad muy bajo, algo que lo hacía muy difícil de parar. Combinaba elusividad, velocidad y fuerza con el balón en mano, y por eso no sorprende que haya tenido tanto impacto en el juego de su equipo desde el primer día. Además, pese a la estrella que era, siempre se mostró muy humilde en el campo.

Elegido recién en la séptima ronda del Draft de 1953, jugó doce años para la franquicia y se convirtió en el defensor más determinante de su historia. Con dos campeonatos ganados en su haber (1953 y 1957), puede decirse que fue una pieza fundamental de la época más gloriosa de los Lions. Sus premios individuales también son para destacar: fue dos veces MVP Defensivo (1960 y 1963), ocho veces All-Pro y diez veces elegido para el Pro Bowl. Como si esto fuera poco, también es parte del equipo de la década de los años 50’.

Fue el líder y capitán de la defensa por nueve años. Se lo destacaba por ser uno de los mejores tackleadores de la liga, a pesar de que en su época esa estadística no se cuantificaba. También, a lo largo de su carrera, consiguió 24 intercepciones y 17 fumbles recuperados. Otro aspecto notable es su disponibilidad y determinación para jugar: entre 1953 y 1959, lapso en el cual ganó sus dos títulos, no se perdió ningún partido.

Schmidt lideró la defensa de uno de los mejores equipos de la historia de la franquicia. / Foto: Detroit Lions

Bobby Layne, QB

Fue, ni más ni menos, el mariscal titular de los mejores años de la franquicia, entre 1950 y 1958. Ganó los campeonatos de 1952, 1953 y 1957. Fue seis veces All-Pro y cinco veces elegido para jugar el Pro Bowl. Al igual que Schmidt, es parte del All-Decade team de los 50’. También es el único QB de los Lions elegido en el Hall of Fame.

Fue uno de los mejores pasadores para su época, al punto que lideró la liga en yardas en 1950 y 1951. También desempeñó funciones de kicker. Era un personaje bastante especial dentro de la liga: se dice que algunas veces llegaba a las prácticas borracho, y fue de los pocos jugadores que se negaron a usar mascarillas para jugar (cuando todavía eran opcionales). Hoy en día es recordado por haber declarado, cuando fue traspasado a Pittsburgh en 1958, que por ese movimiento Detroit “no ganaría un campeonato en 50 años”. 

En sólo ocho años de carrera (2007-2015), demostró ser uno de los mejores wide receivers que hayan jugado en la liga. Para muchos, podría haber sido el mejor jugador de la historia de la franquicia si no se hubiera retirado tan pronto. Eso sí, le alcanzó para establecer el record de más yardas recibidas en una temporada (1.964 en el 2012). Además, fue tres veces All-Pro y seis veces seleccionado para el Pro Bowl

En su estadía en la liga, demostró ser un jugador especial: “Megatron” tenía un gran tamaño y fuerza, pero eso no quitaba que fuera muy veloz (corría 100 metros en 10.23 segundos) y muy coordinado. Con toda esta combinación de atributos, se hacía muy difícil frenarlo dentro del campo, especialmente en sus mejores años (2010-2012). Totalizó 731 recepciones, 11.169 yardas recibidas y 83 touchdowns en 135 partidos jugados.

Lem Barney, CB

Jugó once temporadas para Detroit, entre 1967 y 1977. Obtuvo el Rookie Defensivo del Año, fue siete veces All-Pro y siete veces elegido para el Pro Bowl. Además, se retiró siendo el líder de la franquicia en yardas ganadas y touchdowns tras intercepción.

Si hay algo por lo que Barney integra esta lista, es por su capacidad de quitarle el balón a los atacantes rivales desde el día uno. En su momento, sus tres touchdowns tras intercepción en 1967 fueron un record para un rookie. Sus números finales también hablan por sí solos: 56 intercepciones y 26 fumbles forzados en su relativamente corta carrera. Por si fuera poco, también destacaba por su explosividad devolviendo patadas como parte de los equipos especiales. En 1992 fue incluido en el Hall of Fame.

Lem Barney aportaba por partida doble: como esquinero y como devolvedor de patadas. / Foto: Detroit Lions

Menciones honorificas: Dick Lane (CB), Doak Walker (RB), Matthew Stafford (QB), Dutch Clark (QB) y Jack Christiansen (DB).


Juan Vecchi

Juan Vecchi

Todavía no recuerdo el día que empecé a ver football americano, solo sé que me hice simpatizante de los 49ers porque me gustaba el nombre. Hoy me considero un fanático y todavía me cuesta superar el Super Bowl LIV. Este deporte lo tiene todo: estrategia, intensidad, técnica y jugadas espectaculares. Cualquier amante del deporte debería darle una oportunidad.