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Max McGee, el héroe resacoso

Mar 11 Ago, 2020 - 16:10hs
Max McGee, autor del primer touchdown en la historia de los Super Bowls. Foto: AP Photo/NFL Photos

En la NFL, así como en todos los deportes, la historia la escriben los ganadores, y hay veces que el héroe es el menos esperado, pero llega en el momento indicado, como si fuera cosa del destino. Esta es la historia de cómo Max McGee, un receptor más del montón, pasó a la historia como una leyenda por su performance en el Super Bowl I, y por la noche anterior a ese partido.

El 15 de enero de 1967, en el estadio de Los Angeles Memorial Coliseum, los Green Bay Packers de la NFL, se enfrentaban a Kansas City Chiefs de la AFL, en un partido que daría final a la primera temporada de la fusión entre ambas ligas. El evento pasaría a llamarse Super Bowl por el resto de los tiempos (hasta el día de hoy), aunque la mayoría lo llamó en ese entonces, la final del campeonato mundial de la AFL-NFL.

Para entender la magnitud de este partido, fue televisado por dos cadenas distintas. CBS lo cubría para la NFL y NBC para la AFL. Entre los dos canales, hubo más de 51 millones de televidentes.

El MVP del partido terminó yendo para el mariscal de los Packers, integrante del salón de la fama, Bart Starr. Pero Max McGee fue quién realmente brilló y deslumbró a todos ese día. McGee fue un productivo receptor para Green Bay, hasta la temporada de 1965, cuando dejó de tener protagonismo y pasó a ser un suplente, ya en el ocaso de su carrera profesional.

A los 35 años, McGee iba a participar del primer Super Bowl de la historia. Pero, para en ese entonces, él iba a ser simplemente un jugador sentado en el banquillo observando el gran juego, dado que esa temporada fue siempre suplente de Boyd Dowler y había atrapado solo cuatro pases. Entonces, pensando que no iba a jugar ni un segundo contra Kansas City, Max decidió romper las reglas establecidas por el mítico entrenador de Green Bay, Vince Lombardi, y pasó la noche anterior al partido con dos azafatas que había conocido en el bar del hotel en el que se hospedaba el equipo. Volvió al establecimiento a las 6:30 de la mañana, pasó por el pasillo donde se encontró a Bart Starr, quien recién se levantaba, y entró a su habitación para dormir una pequeña siesta antes de levantarse a desayunar con el equipo.

Ya en el estadio, sintiéndose bastante mal, con sueño y dolor de cabeza, se sentó en su lugar del banco, esperando no moverse de allí en todo el partido. Incluso le dijo al receptor titular, Dowler, “espero que no te lastimes, no estoy en condiciones de remplazarte”. Poco tiempo después, en el tercer snap de la ofensiva del equipo de Wisconsin, el WR se dislocó el hombro en una jugada de acarreo donde él estaba bloqueando, y tuvo que salir del partido. En su remplazo, entró McGee. Estaba tan perdido que tuvo que pedir prestado un casco a uno de sus compañeros de la línea ofensiva, porque el suyo se lo había olvidado en el vestuario. Fue sorprendido por Lombardi, que le gritó a la distancia, “¡McGee! ¡McGee! Mete tu trasero al partido”.

En su primera serie ofensiva, luego de dejar caer el primer pase dirigido a él, llegó su primera atrapada. En un envío un tanto atrasado, McGee logró una recepción impresionante a una mano, como si estuviera más lúcido que nunca, superó a su esquinero y se fue hasta la zona de anotación para el primer touchdown en la historia del Super Bowl. El wide receiver de los Packers terminaría con 7 recepciones para 138 yardas y dos anotaciones. Una performance totalmente excepcional.

Green Bay se llevaría el trofeo a casa, con una victoria 35 a 10 contra Kansas City. La estrella fue McGee, que en una época de poco juego aéreo logró una de las mejores actuaciones de un receptor en un Super Bowl y lo hizo con tan sólo una hora de sueño y resaca.

Hoy, 11 de agosto, los Green Bay Packers cumplen 101 años. Un siglo y un año de historia, llena de titulos (13 en total, el más ganador), de jugadores históricos y de épicas batallas en el campo de juego. El equipo de Wisconsin es bien conocido por ser una de las franquicias más emblemáticas de la NFL, y un jugador que decidió enfiestarse la noche anterior al primer Super Bowl, forma parte importante del legado del equipo del norte. 

 


Martín Wizenberg

Martín Wizenberg

Comencé con el football en la temporada 2010/11, viendo a Aaron Rodgers y sus Packers dominar y enamorarme. Me quedé por la técnica individual y la inteligencia del deporte. En No Huddle escribo notas y participo en podcasts sobre la NFL y un poco de College. Brindo mi análisis exhaustivo sobre el juego, sus jugadores y el funcionamiento dentro de los partidos.


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