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Fix the franchise: Cincinnati Bengals

5 de Marzo de 2021
Zac Taylor estará en la cuerda floja si no consigue hilar un par de victorias esta temporada. / Foto: Dan Kubus / Getty Images

Ya entramos de lleno en modo offseason, pero la NFL no nos da descanso. Por esa razón es que iniciamos esta serie de notas en las que, como dice el título, intentaremos descifrar qué fue lo que no les funcionó a las franquicias la temporada pasada y, por qué no, también encontrar soluciones para mejorar en el corto y mediano plazo. Hoy: Cincinnati Bengals.

Con la promesa de buenos años en el futuro, la temporada de los Bengals pasó bajo el radar y fue, posiblemente, uno de los equipos de los que menos se habló. Y con razón. La franquicia tuvo una campaña muy buena si se la compara con la de los años anteriores, pero por debajo de la media si miramos lo que más importa, el récord. Sirvió para ver en qué se falló, y desde ahí mejorar, porque este equipo tiene una base aceptable como para hacer ruido en una AFC Norte extremadamente competitiva. ¿Lo mejor? Que las falencias son claras y tienen algo que no pueden descuidar: un quarterback para el futuro.

Malo pero con esperanzas

No, no es la descripción del año de Carson Wentz. Esa es la temporada que tuvieron los Bengals. Luego de una de sus peores campañas como franquicia en 2019, Cincinnati tuvo el primer pick del último draft y, como todos sabrán, se llevaron al jugador del momento, sensación por un año en LSU y campeón en la universidad de los Tigers, Joe Burrow. Las expectativas para él fueron altas, pero no coincidían con la lógica del equipo, que tenía (y tiene) un roster con muchas falencias como para tener un récord decente. Luego de años y años estancados con Andy Dalton, quien alternaba temporadas arriba del promedio con otras mediocres hasta que finalmente terminó por reinar lo segundo ante lo primero, el cambió llegó. Hay que ser claros, esta liga vive y muere en los mariscales de campo. Si el tuyo no es bueno o carismático, tarde o temprano será reemplazado. El lugar para los QBs sin ningún tipo de diferencial está siendo cada vez más chico.

Por suerte para los hinchas, Burrow demostró, hasta su lamentable lesión en la semana 11, que puede ser el futuro de la franquicia. Terminó su temporada rookie con números muy aceptables considerando el talento y contexto en el que se encontraba: 2.688 yardas, 13 touchdowns, cinco intercepciones y un muy decente passer rating de 89.8. Todo esto lo hizo detrás de una de las peores líneas ofensivas que la NFL puede ofrecer, la cual se encontraba rankeada como la número 30 en eficiencia de bloqueo para pase, y con receptores talentosos, pero aun así jóvenes y lejos de la cúpula en su posición.

Joe Burrow es la esperanza de la franquicia. / AP Photo/Bryan Woolston

Como se mencionó al principio, la temporada dejó mucha tela para cortar, con certezas de qué puestos deben ser reforzados. Además del obvio de QB, la posición de safety fue lo más consistente que tuvo el equipo. Jessie Bates III fue y es uno de los mejores FS de la liga. El otro del tándem es Von Bell, quien ya era parte de una fuerte defensiva en New Orleans y continuó su gran nivel en su primera temporada como Bengal, donde lideró al equipo en tackles, nada más ni nada menos. La defensa, afuera de los mencionados safeties, tiene una importante responsabilidad esta offseason. Los cornerbacks titulares son jóvenes y mostraron cosas positivas, aunque los nombres William Jackson, Mackensie Alexander y Trae Waynes harían un buen grupo junto a otro CB de calidad que pueda levantar definitivamente ese apartado.

El front seven, sin embargo, es un verdadero desastre. Carlos Dunlap partió a mitad de temporada hacia Seattle debido a que no aguantó seguir en un equipo perdedor, y todo parece indicar que no podrán retener al infravalorado Carl Lawson. Geno Atkins, el DT líder de la línea y de la defensa, puede que no continúe debido al espacio salarial que se ahorrarían cortándolo y por su edad ya avanzada. De los linebackers mejor ni hablar, es otra posición a reforzar.

En ataque tienen una línea que necesita muchos retoques. Burrow fue capturado 32 veces, segundo en esa categoría hasta la semana de su lesión. El único que tuvo un desempeño no desastrozo fue Jonah Williams. Los wide receivers son confiables, aunque necesitan más profundidad. A.J. Green decepcionó en lo que fue posiblemente su ultimo año en la franquicia, pero el rookie Tee Higgins y Tyler Boyd parecen estrellas en ascenso.

Agencia libre

La levantada del roster comienza en la agencia libre y es donde se deben cubrir los huecos más importantes, porque dejar eso para el draft nunca es lo conveniente.

Por suerte los Bengals saben bien esto, ya que el año pasado atacaron agresivamente su necesidad de cornerbacks y firmaron a Alexander y Waynes. Hoy, Mackensie vuelve a ser agente libre y traerlo de vuelta en un contrato más largo sería una decisión acertada. William Jackson es el otro que quedará libre y firmarlo para mantener a los tres más importantes esquineros del equipo es primordial.

Cincy deberá gastar en grande, pero CB no es la principal necesidad. Igualmente, si uno de los dos decide irse por otro camino, hay opciones tentadoras dentro de la división: Mike Hilton o Cameron Sutton de los Steelers no son opciones caras y son piezas de calidad. Entre otros agentes libres que les quedan, dejar ir a Carl Lawson, que buscará un contrato jugoso, y a Mike Daniels, el veterano DT, serán movimientos que debiliten la línea defensiva que necesitará otros parches.  

Algo que puede aprovechar Cincinnati es su espacio salarial. Con 37 millones de dólares disponibles en este momento, será interesante ver a qué apuntan. La posición de tackle ofensivo es una obvia necesidad y Trent Williams estará buscando casa. Sí, probablemente le paguen como para ser el OT más caro de la liga, pero lo vale completamente porque Burrow necesita ese tipo de protección. Si deciden apostar por otra posición, Leonard Williams como una fuerza interior en la defensa sería un gran complemento al run stopper D.J. Reader. Otras opciones en el edge pueden ser Jadeveon Clowney, Bud Dupree o Matt Judon. Si deciden ir en busca de algo que cambie la defensa, Shaquil Barrett será el que mayor dinero demande, pero también pagará dividendos con su juego.

Draft

Llega la parte más estratégica de la offseason. Así como el año pasado Cincinnati la tuvo fácil con su primer pick, ya que Burrow fue la decisión obvia desde el minuto cero, esta vez la cosa es muy distinta. Sentados en la quinta selección y sin necesidad de buscar un QB, las posibilidades son innumerables. ¿Tradear para arriba? ¿Para abajo? ¿Draftear con el pick #5? El GM Mike Brown tiene para elegir y habrá tiempo para saber si tomó la decisión correcta.

Con la principal necesidad de proteger a Joe Burrow latente, el target de primera ronda debería ser un OT, si es que eligen no buscar uno en FA. Lo bueno es que el nivel de los primeros dos es muy alto y hacer un trade down con un equipo como los Panthers (pick #8), que buscan mariscal, sería una jugada perfecta. Cincy se lleva a Rashawn Slater, el OT de Northwestern, y se aseguran el tackle del futuro para que proteja al mariscal por los próximos diez años. En el camino, Carolina les entrega una segunda ronda de este draft y una del siguiente para continuar la construcción del roster.

El otro gran paso es sin dudas buscar un WR y profundiad en la línea. Al ser una camada talentosa en la posición de receptor, esperar a uno de sus dos picks de segunda ronda para elegir uno sería ideal. Y nombres hay de sobra. Terrace Marshall Jr. de LSU, Amon-Ra St Brown de USC o Tylan Wallace de Oklahoma State, son WR que podrían alinearse opuesto a Tee Higgins y hacer un sólido trío junto a Tyler Boyd en el slot.

El resto del draft puede usarse para añadir profundidad, calidad y jugadores de desarrollo en las posiciones ya mencionadas, además de un tight end en el que Burrow pueda confiar.

En general, los Bengals están en una buena posición para hacer ruido en la agencia libre, usar el draft de manera inteligente y acomodarse para comenzar a pelear su dura división. Si algo debería tranquilizar a los fanáticos es que si el QB vuelve de manera positiva de la lesión, tendrán chances de playoffs por muchos años. Porque Joey Burrow demostró eso. Pero por favor, protéjanlo.

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Martín Wizenberg

Martín Wizenberg

Comencé con el football en la temporada 2010/11, viendo a Aaron Rodgers y sus Packers dominar y enamorarme. Me quedé por la técnica individual y la inteligencia del deporte. En No Huddle escribo notas y participo en podcasts sobre la NFL y un poco de College. Brindo mi análisis exhaustivo sobre el juego, sus jugadores y el funcionamiento dentro de los partidos.


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